montaje

de efectos varios

 

(Completo) Report

    Report (1967) de Bruce Conner es una composición de materiales ya filmados que giran en torno al asesinato del presidente Kennedy. Consta de casi 400 segmentos o trozos dispares, repetidos o intercalados que van desde milésimas de segundo de duración hasta uno de casi un minuto. El film dura 13,5 minutos; para que nos hagamos una idea, se incluyen en ese tiempo un número de planos similar a la media de un film de 90 minutos. Mediante la manipulación y el montaje de estos fragmentos audiovisuales se crea una visión social, política, cultural e histórica compleja, de un lirismo insólito, reflexivo y cáustico muy distinto del típico “informe” documental.

En una primera mitad se aborda el momento del atentado del presidente con la manipulación de materiales audiovisuales de los escasos disponibles, como el original de la caravana de limusinas en Dallas de Zapruder, encabezada por la del presidente y su esposa que complacientes saludan a la muchedumbre mientras se oye en la banda sonora, sacada de un LP editado en su época, a un locutor de radio retransmitir el evento (extracto 1). Esta selección se repite tres veces. Antes de que acabe la tercera repetición desaparece repentinamente la imagen y la pantalla parpadea durante tres minutos aleatoriamente del blanco al negro y viceversa. El locutor de radio en directo sigue retransmitiendo como puede lo que está acaeciendo en medio de la confusión; su voz a veces se entrecorta, atónita. La ansiedad de no poder ver lo que está pasando incrementa la frustración, la angustia y la impotencia. El tono incómodo e irónico con el que se distancia, una y otra vez, de distintas formas, al espectador le sumirá en la cara oscura de un mundo a las antípodas de cualquier documental al uso. Cuando vuelve la imagen se ve un fusil en alto y luego se repite varias veces la imagen de Jacqueline intentando entrar en una ambulancia por una puerta bloqueada. A continuación se retoma la imagen del paso del auto presidencial del extracto 1, pero reeditado en casi un centenar de trozos cortos y rápidos al principio y cada vez más alargados al final, como si, entre otras cosas, se desease con esta técnica de montaje que no discurra el tiempo que lleva al inminente y aciago destino al presidente (extracto 2) o que se prolongue un paranoico anhelo de incredulidad.

La voz del locutor, que sigue retransmitiendo durante la pérdida de la imagen, confirma finalmente la muerte del presidente y comienza entonces lo que podría considerarse una segunda parte, en la que un amplio espectro de otras selecciones, provenientes de diversas fuentes y que tienen que ver con la vida pública del presidente y los acontecimientos históricos y culturales contemporáneos.

Vemos, por ejemplo, el hongo de una prueba nuclear, que bien puede asociarse a la crisis de los misiles soviéticos en Cuba y que a punto estuvo de desencadenar un conflicto. También el anuncio comercial de un frigorífico de dos puertas que se abren como por arte de magia en el preciso momento que la voz del locutor que sigue informando sobre la situación del Presidente comunica que “se abren las puertas de la ambulancia”; es una coincidencia a la vez irónica y profundamente inquietante. Luego aparecen numerosas repeticiones de los símbolos del comienzo del metraje en una proyección con los números de cuenta atrás y la típica cruz dentro del círculo en variantes manipulaciones de montaje; este segmento precede al primero de varios otros de corridas taurinas que se irán interpolando. Entre ellas se intercalan imágenes del presidente en actos oficiales aparte de otras selecciones y repeticiones que no podemos por menos de asociar como crítica cáustica a las equiparaciones de lo trágico y lo comercial de las ansiedades de cierta cultura popular volcada a satisfacer su morbo. Hay un único plano de dimensión auténticamente trágica, que es el cartel de la fachada de la casa donde murió Lincoln, otro de los presidentes asesinados, y otro solo de dimensión romántica de la boda de Jacqueline y Kennedy que, en ambos casos, contrastan y remiten a la pérdida de nobles ideales masacrados sin prevalencia en el tono principal del film.

     Entre muchos otros planos que siguen y que ponen en jaque  nuestra capacidad metafórica, está el de la bombilla hecha añicos por una bala que remite al proyectil del atentado que destrozase la luminaria del cuerpo político. También las varias interpolaciones taurinas bien pueden remitir metafóricamente a un público ávido de espectáculos cruentos. Entre muchos otros segmentos hay más anuncios comerciales, extractos del film Frankenstein de James Whale, de las guerras mundiales, la estatua de la Libertad, máquinas IBM, etcétera. Los extractos de Frankenstein pertenecen al momento en que el doctor aplica los choques eléctricos al cuerpo ensamblado en un intento de dar la vida  al monstruo antes de que el féretro del propio presidente Kennedy camino del funeral se funda en negro.

  Cuanto más depende una civilización como la nuestra de los medios de comunicación, más se percibe en las obras de arte como Report  la preocupación por desentrañar la extraña influencia que éstos ejercen sobre nosotros y en cómo nos reflejan. A través del precedente análisis de de los distintos planos seleccionados y los efectos varios del montaje de los mismos, se pone en evidencia esta preocupación.

     El principio de repetición o reaparición inherente a cualquier obra de arte ya sea poética, musical o pictórica, crea ritmos que acaban configurando un diseño global y Report no es una excepción. Es más, junto con el resto de elementos, proyecta una visión social, política, cultural e histórica compleja, de un lirismo insólito, reflexivo y cáustico muy distinto al típico “informe” documental. Toda su prolija y cáustica cartografía de imágenes y sonidos rotos, de vestigios antipoéticos e iconoclastas, así manipulados, configura un monstruo de sociedad violenta y estéril que derrocha y malgasta inútilmente su potencial humano.

(Extracto 1)  Report

(Extracto 2)  Report