montaje - de continuidad - relaciones espacio/temporales

a partir del plano de situación

 

Casablanca

El montaje de continuidad busca conseguir una fluidez suave constante y una cuidada orientación espacio-temporal para el espectador. En esta secuencia de Casablanca (1963) de Michael Curtiz podemos ver este tipo de montaje de continuidad. La cámara entra en un travelling al bar como un cliente más, estableciéndose así el plano máster o de situación. La música que oímos de principio a fin contribuye a la ligazón de esta continuidad. El movimiento direccional de figurantes y cámara es principalmente de derecha a izquierda de forma consistente. De la mayoría de los planos medios de los clientes (1) sobresale una misma preocupación temática. El diálogo también contribuye a este paso fluido de un plano a otro como cuando una cliente que desea invitar a su mesa al dueño del local, nos lo ubica con un sutil emparejamiento de mirada (2). En el repentino plano siguiente, en efecto, un empleado entrega un talón a alguien que da su conformidad escribiendo en él como visto bueno,  “Ok. Rick”, con letras grandes; la cámara gira hacia arriba y nos descubre a su ejecutor, el propietario del Café, que continúa con su partida de ajedrez como si tal cosa (3). Todos los planos quedan así de una u otra forma imbricados, dadas las relaciones gráficas y espacio-temporales de manera suave, continua y coherente en lo que se ha denominado ‘montaje invisible’ o de continuidad y con el cual el espectador sigue en todo momento la narración clásica sin dificultad.

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